Domingo 21 de Febrero de 2010
Asistentes: Juan, Juan Carlos, Jose y Jaume
Aviso a los lectores: hoy hay mucha mucha letra y poca foto, quedáis avisados
No hay nada lógico en ello, pero el sábado por la noche una vocecita te dice “vete a pronto a casa o mañana te arrependirás”. No era por el comentario del correo de Juan de “la regata será corta porque habrá bastante viento” ni por los cambios radicales de opinión del windgurú de un día para otro, era por otra cosa que no puedo definir… Por ello, a la 1.30 de la noche aguanté la bronca de mis dos amigos por escaquearme “¡la última!, ¡tómate la última…!” y salí pitando del bar 1975 …
Domingo, 10 de la mañana, llegada al Náutico y tengo que darle la razón a la vocecita nocturna: cielo gris, un viento que no se acaba de definir, olas interesantes, una previsión de lluvia a partir de las 2 ó las 4 de la tarde y resulta que sólo somos cuatro… Bueno, pues ya tenemos los ingredientes para que se monte una pequeña “fiesta”…
Bueno, a lo que íbamos: encuentro a Juan con Jose preparando el barco y empezamos a bajar los trastos y montar la cabullería (incluyendo nuevo barber blanco de babor) mientras aparecen Juanca y su cara de sueño que parece decir “¿Cómo?, ¿sólo cuatro…?”
Salimos del puerto y mientras enfilamos hacia el barco del comité aparece un 470 con dos holandesas haciéndonos la ola (nunca mejor dicho…). Mientras zigzagueamos entre los 470s, la zodiac y el llaut, Juan nos comenta que sigue pensando en qué vela de proa poner, lo cual implica que vamos a montar ambas en proa. Lo dicho, “¡Fiesta!”. Ale pues: el génova al carril de la derecha y el foque de viento al del centro, bien plegadito… Subimos el génova grande y acto seguido como una exhalación pasa el Gruñón directo hacia el club náutico entre nuestras miradas de incredulidad… Tras la señal para bajar la señal de preparación (los 30 segundos se convirtieron en 3 minutos, pues aqui se estila la puntualidad) nos preparamos y reaparece el Gruñón, justito justito para la salida…
Después de virar nos encaramos hacia la linea de salida, cogemos velocidad y empezamos a cazar y a ceñir: hemos salido libres y bastante bien, con el Gruñón y el Kresala One a barlovento. Mientras Juan y Juanca acaban de ajustar el foque, se empieza a entonar la canción del invierno “¡peso fuera!”, y Jose y Jaume se ponen a ello.
En el primer tercio del recorrido Juanca comenta cómo estamos ganando velocidad y ángulo al Kresala One, mientras que el Gruñón va cayendo progresivamente hasta siturase a unos diez metros de nuestro barlovento entre orzada y orzada (y algún grito de su patrón cuando se soltaba algún dedo del génova). Nos mantenemos paralelos al Gruón durante unos minutos hasta que de pronto tenemos la sensación de que nos hemos clavado: el Gruñón y el Kresala One se van y hacen mejor proa.”Hasta el Valparaiso ciñe mejor”, comenta Juan…
Hacemos un repique rápido y constatamos que vamos más lentos: Juan comenta que –dada la ola que tenemos bastante por proa- es posible que sea debido a que tenemos el génova bastante plano (lo que a partir de aquí Juan y Juanca hacen para remediarlo se convierte en una incógnita para el cronista, dado que éste y Jose estaban concentrados en “hacer peso”).
Llegando al último tercio de la ceñida es evidente que ya no perdemos terreno, e incluso que hacemos un poco de mejor ángulo que el Gruñón pues paulatinamente su silueta va desapareciendo tras el perfil del génova, llegando incluso a dejar de verse por la “ventanita” de la vela… Mientras nos colgamos a rabiar, Juanca y Jaume se congratulan (en silencio, eso sí…) de que sus oraciones han sido escuchadas y que el peeling de génova quede aplazado… de momento…
Pedimos a Juan si montamos spi y nos comenta que de momento no y que esperaremos a ver qué rumbo da el viento. Tras ello el Gruñón –que se ha alejado mucho a barlovento- vira y pasa a unas diez esloras por nuestra proa, por lo cual no parece que nos haya sacado mucho tiempo más.
Viramos boya y Juan da la orden de montar spi, tras lo cual él se va a montar el tangón (y él y Jaume tienen un pequeño malentendido que acaba con el mosquetón de la braza clavado en el puño del tangón y con Jaume haciendo más méritos en su currículum de equilibrista de circo para recuperarlo y engancharlo al puño faltante del spi (con enganchada de escota en el barber incluida…). Finalmente “¡spi ariba!”, bastante rápido y controlado (“¡Jaume!, ¡xxxxxxxxxxxx…. las traveseras…”, aunque al final estaban sueltas …).
Génova abajo y listo para montar de nuevo, Juan y Juanca dirigen el barco y el spi mientras Jaume y Jose se situan un poco a sotavento. En este primer tercio de tramo parece que el Kresala y Gruñón se escapan un poco, pero nosotros vamos cayendo más por lo que algo les podremos recuperar… Preguntado Juan, éste comenta que no montamos trinquetilla (luego sabremos que es porque el rumbo era demasiado abierto y ésta hubiese sido desventada por la mayor) y seguimos adelante. Hay bastante ola y nos movemos bastante de lado a lado, aunque hacemos alguna planeada guapa guapa…
Mientras tanto, nos damos cuenta de que habrá que poner un anuncio en el Infojobs para el nuevo puesto en el barco: el “lince buscaboya de Txispero”. Finalmente la localizamos y trasluchamos una vez lo han hecho los dos barcos que van por delante.
Nos acercamos y antes de virar boya izamos génova, tras lo cual viene el arriado de spi. Delantes nuestro vemos cómo los dos barcos que nos anteceden se acercan mucho (¡pero mucho!) a las rocas escondidas de la isleta, y finalmente el Kresala One tiene que hacer un bordo para evitar las rocas. El Gruñón parece que hace un poco de mejor ángulo y no hace bordo alguno, pero así y todo nos parece que ha apurado mucho… tal vez demasiado…
Por nuestro lado no parece que hagamos tan buen ángulo como nuestros predecesores y nos miramos con cara tipo “Juan, ¿qué vamos a hacer…?”. Mientras “los colgados” (¡) repasamos mentalmente nuestras clases de natación, la mente de Juan bulle analizando si pasamos o no y cómo lo hacemos.
El margen sobrante de 3 micras entre la quilla y las rocas le parece suficiente a Juan, pero como “los colgados” son una panda de quejicas, acojonados y rezasalves Juan decide –finalmente- virar… Virada ràpida, ganamos barlovento y volvemos a virar para ponernos paralelos a los demás y en rumbo directo al club…
No parece que se nos escapen mucho por velocidad, pero –no sabemos si por falta de peso en nuestra banda o porque los grandes hacen valer sus mayores esloras y calados- sí hacen un poco de mejor rumbo que nosotros. Este tramo lo pasamos tumbaditos en banda, salvo para desmontar el tangón, cazar alguna escota o ver desaparecer por popa el gorro de Jose…
La zona cercana al club náutico está rodeada de cinco o seis mini-campos de regata y una miríada de pequeñas velas de vela ligera incluidos los forty-niner´s, los cuales con sus maniobras hacen que nunca te aburras… Mientras nos acercamos al club nos damos cuenta que la boya no está situada donde habitualmente sino más hacia Cala Blava y –a pesar de haber hecho el bordo de la isla de Txispero- hacemos peor proa que los dos que nos preceden y –llegando a la escollera- nos vemos obligados a cambiar de bordo, recibiendo la sirena de llegada al cabo de unos segundos….
¡Buff!, ¡se acabó!… Motor en marcha, velas abajo y hacia el club. Amarramos y rehacemos todos los trastos mientras empieza a chispear, ¡qué justo! Y una cervecita o coca-cola o laccao de regalo a los sufridos regatistas, de los cuales aquí tenéis una foto (gracias Paquita)
Ésta es la clasificación final: ¡Ganadores del día! (pero eso de ganar las Trobades d´enguany es harina de otro costal…)
Salut a tots



























































